En términos futboleros, que muchas veces encajan perfectamente en el “juego” de la política, podría decirse que el tipo ha sido, es y será un “calesitero”. Breve traducción: dícese de aquellos dirigentes (pasados de vueltas) que están permanentemente arriba del carrusel, saltan de caballito en caballito, nunca pagan y lo único que parece interesarles es agarrar la sortija.

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