Aldo
En la ciudad de Buenos Aires, ustedes sabrán, que tenemos un Jefe de Gobierno que recibió el apoyo electoral de apenitas el 60% de los porteños. Recuerdo que una mañana espléndida de domingo, cuando era la segunda vuelta electoral en la Ciudad de Buenos Aires, salgo de mi casa para ir a la escuela que voto siempre que es a dos cuadras, cuando sale también un viejo vecino, yo vivo en el mismo lugar hace 27 años. Este viejo vecino, que es incluso más antiguo que yo en el barrio y con el que siempre he tenido muy buena relación, que hemos lavado juntos los autos y tenido buenas conversaciones, vio crecer a mis hijos y yo a los de él, y yo vi la manera en la que perdió todo en los ´90. Aldo se llama y se dedicaba a vender rodamientos para las industrias. Los ´90 se lo llevaron puesto y la única posibilidad que encontró para sobrevivir fue comprándose un taxi y con eso fue tirando. A partir del 2003/04 rearmó su empresa, volvió a vender rodamientos, por lo que se deshizo del taxi. Sus hijos se casaron y hoy tienen buenos trabajos. La cuestión es que lo veo salir al amigo Aldo de su casa, lo paro y le digo: “Aldo, no me digas que lo vas a votar a ese hijo de puta”, entonces me sale con el discurso de que la soberbia de la Presidenta, etc; etc… a lo que le digo: “Para un poquito. Nos conocemos hace más de 25 años, pero lo único que te deseo, y que va en contra de todos mis intereses, es que llegue no solo a Jefe de Gobierno, sino que llegue a ser Presidente del país... y que te rompa de tal manera el culo que esta segunda vez ni siquiera te alcance para comprarte un taxi”
(De la exposición de Ricardo Foster)

 
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