Esta democracia no podrá llamarse tal hasta tanto no sean fehacientemente reconocidos los derechos de los Pueblos Originarios a sus tierras. Si bien se ha trabajado bastante desde lo teórico y desde lo legal, es aún muy tibio lo que se ha hecho en lo concreto en la defensa de estos sectores de nuestra sociedad que tienen derechos consagrados por nuestra Constitución, pero también por el sentido común. Más allá de lo que se diga y haga en el tema en Buenos Aires, en las provincias donde ellos viven aún se los sigue tratando como hace varios siglos. Va siendo hora, de que los Pueblos Originarios, sean Pueblo.
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